Galletas de mantequilla (sin huevo)

Galletas de mantequilla (sin huevo)

Hoy os traigo una receta muy, muy sencilla. He tenido mil intentos desastrosos con la masa de las galletas, pero esta es súper manejable, poco pegajosa y fácil de realizar. Además, el resultado es espectacular y tiene otra ventaja importante: estas galletas no llevan huevo, lo cual no es solo favorable para las alergias que uno pueda tener, sino porque su conservación será mucho mejor. ¡Podéis guardarlas hasta un mes en un tarro cerrado, y seguirán estupendas! Aunque apuesto a que no os duran tanto…

Ingredientes

  • 150 g. de mantequilla a temperatura ambiente
  • 75 g. de azúcar glass
  • Entre 1 y 1/5 cucharaditas de aroma (el que vosotros queráis… yo utilizaré aroma de vainilla)
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 250 g. de harina

Preparación

Lo primero que tenemos que hacer es encender el horno a 170º, con calor tanto por arriba como por abajo.

Ahora lo que haremos es echar la mantequilla en un bol y batirla: con varillas eléctricas os será mucho más sencillo, pero si tenéis paciencia, unas convencionales también servirán. Tenemos que conseguir una crema muy fina, con una textura similar a la pasta de dientes. Cuando lo tengamos, añadimos poco a poco el azúcar glass sin dejar de batir, para que se integre bien. Notaremos que la mezcla cambia de color, y será mucho más cremosa y firme.

Es el momento de añadir el aroma que hayamos seleccionado, y aquí las posibilidades son máximas: coco, almendra, limón naranja, café… Yo en este caso utilizaré el de vainilla, en formato líquido. Veréis que tiñe poco, pero hay que remover bien para que toda la masa se empape de sabor.

NOTA: Aunque os parezca poca la cantidad de aroma, os aseguro que es más que suficiente. Por cada 100 g. de mantequilla, hay que añadir una cucharadita de postre.

A continuación añadiremos la harina: la mezclaremos primero en un bol aparte junto con la sal, y la echamos poco a poco en nuestra masa (lo ideal es tamizar). Es importante en este punto dejar las varillas de lado y utilizar una lengua de silicona. Una vez que tengamos una masa uniforme y bien integrada, nos toca remangarnos y mancharnos un poquito las manos: haremos una bola y la envolveremos en papel film, que absorberá la humedad por completo. Lo meteremos en la nevera, y lo dejaremos reposar durante, como mínimo, una hora: es importante respetar el tiempo, porque así se asentará y endurecerá, y luego será mucho más sencillo trabajarla sin que se haga migajas.

NOTA: También podemos congelar la masa: la dejamos reposar durante una hora en la nevera; pasado este tiempo, la estiramos dejándola en 1 cm. de grosor y la guardamos en un tupper hermético, haciendo capas de masa divididas con papel de cocina. Cuando queramos utilizarla, no será necesario descongelarla: amasamos, y listo.

Una vez pasado el tiempo, sacaremos nuestra masa de la nevera. Para que el proceso de amasado resulte más sencillo, lo mejor es colocar una capa de papel de horno (vegetal) sobre la superficie que vayamos a trabajar. Colocamos la masa encima, y sobre ella, otra capa de papel de horno. Amasamos hasta conseguir una capa con un grosor de medio centímetro aproximadamente. Si sois hábiles, o si no contáis con papel vegetal, podéis esparcir harina sobre la superficie que vayáis a trabajar y amasar sobre ella.

Cuando esté lista, cortaremos con nuestros moldes al gusto. Es importante que todas las galletas sean del mismo tamaño, para que requieran el mismo tiempo de cocción y no se queden algunas quemadas y otras sin hacer. Lo ideal es contar con alguna espátula fina para levantar las galletas una vez cortadas y que no se nos deformen. Las colocamos en la bandeja del horno -que deberá tener ya preparada una capa de papel vegetal sobre él, o alguna superficie antiadherente-, dejando un espacio entre ellas (estas galletas no se van a agrandar o esparcir, pero así les llegará bien el calor por todas las zonas).

Metemos las galletas en el horno durante un tiempo de 12 a 15 minutos. Aunque veáis que están todavía “pálidas”, es el momento de sacarlas. Podréis notar que están algo blanditas, pero cuando se sequen a temperatura ambiente tomarán la consistencia correcta.

Estas galletas son ideales si queréis decorarlas después, tomando precauciones desde el momento del amasado: si utilizáis un rodillo regulable, todas os quedarán con la misma altura y totalmente planas, por lo que os será mucho más sencillo. Yo, con motivo de las fiestas navideñas, hice estas con forma de bastón de caramelo… ¡Pero se las comieron tan rápido que no me dio tiempo a decorarlas!

Galletas mantequilla sin huevo

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